Formatos digitales, cuál elegir en cada ocasión

 

Formatos digitales, cuál elegir en cada ocasión

02/06/2022

Font: Joan Oliva y Sandra Pérez

El último libro de la colección EPI Scholar es un manual exhaustivo para aprender a manejar tus archivos en los formatos principales.

JPEG, PNG, GIF, TIFF, WAV, MP3, TXT, PDF o HTML: todos ellos son formatos digitales que te acompañan habitualmente en tu día a día, tanto en el ámbito personal como en el contexto profesional. A pesar de ser estándares muy extendidos, escoger entre un formato u otro puede conducir a una situación intrincada: ¿qué formato es el más adecuado para grabar y difundir un pódcast?, ¿cuál es el mejor para compartir una imagen con la mayor calidad?

En su nuevo libro, Formatos digitales (colección EPI Scholar), Jorge Franganillo presenta las propiedades técnicas y los usos prácticos de los principales formatos digitales —datos, texto, imagen, audio y vídeo— con un lenguaje claro y sencillo. El resultado es un manual de referencia escrito para un público amplio, desde estudiantes y profesionales de la información y la documentación hasta creadores de contenido multimedia o cualquier persona que quiera "moverse con mayor confianza en su colección de documentos digitales y necesite orientaciones para sacar el máximo partido a toda la información digital", afirma el autor, que es doctor en Información y Comunicación por la Universidad de Barcelona.

Como ocurre con los envases que envuelven los productos de consumo en un comercio, los formatos digitales contienen, preservan y describen la información y permiten adaptarla a distintos propósitos y garantizar su conservación a lo largo del tiempo —aclara Franganillo—. Elegir mal un formato puede conllevar la pérdida irreversible de la información.

La gran oferta actual de formatos y la complejidad para encontrar información rigurosa sobre ellos puede dificultar la toma de decisiones. A lo largo de los siete capítulos del libro, el autor te acompaña para reconocer el formato más adecuado según cada situación y qué criterios debes tener en cuenta para que tus archivos estén siempre disponibles: "Lo difícil se hace fácil cuando se sabe el qué y el cómo", afirma el autor.

¿Qué encontrarás en este libro?

  • La definición de los conceptos básicos de la información digital (documento, firma digital, metadatos, lenguaje binario, archivo, etc.), con un apartado dedicado a la tecnología de la cadena de bloques o blockchain y una descripción de los famosos NFT.
  • Pautas para gestionar correctamente tus archivos y carpetas; por ejemplo, cómo nombrarlos, qué atributos asignar a los archivos, qué permisos configurar o qué opciones tienes para comprimir los datos.
  • Las estrategias y herramientas para identificar los formatos digitales adecuados en cada momento y qué impacto puede tener tu elección para poder consultar en un futuro la información.
  • Un inventario de los principales formatos digitales, en que se desglosan las propiedades técnicas y los aspectos prácticos de cada uno, así como sus beneficios y limitaciones.
  • Una explicación detallada del lenguaje XML que suelen utilizar los programadores para el desarrollo web.
  • Una reflexión final sobre la relevancia de elegir el formato idóneo para cada contexto de uso.

Un formato para cada situación y propósito

El autor de Formatos digitales te adelanta las respuestas ante situaciones que pueden generar confusión en tu día a día.

Situación 1: Me han enviado un documento y tengo que firmarlo digitalmente. ¿Qué debería saber?

La firma digital sustituye a la manuscrita y acredita quién es el verdadero emisor de un documento y que el mensaje no ha sido alterado desde su emisión.

Todas las firmas digitales son electrónicas, pero no todas las firmas electrónicas son digitales. La firma electrónica es un concepto jurídico que equivale a la firma manuscrita, como la que puedes hacer con un lápiz sobre una tableta. En cambio, la firma digital está formada por una cadena de bits que se anexa a un mensaje o documento digital para demostrar su validez.

Para obtener un certificado cualificado con el que firmar documentos es necesario rellenar una solicitud ante una entidad certificadora (por ejemplo, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre), personarse en una entidad de registro para verificar la identidad y los datos personales, y descargar e instalar el certificado en el ordenador donde quiera usarse.

Situación 2. ¿Qué factores debería tener en cuenta en el momento de compartir una imagen en internet?

Las plataformas sociales y los blogs, además de limitar el tipo y el tamaño de los archivos que pueden compartirse, suelen generar, de cada imagen, una versión más comprimida y de peor calidad. Por ello conviene proporcionarles las imágenes en la mejor calidad posible. Si son fotografías, interesa entregarlas en formato JPEG, pero con la mínima compresión. Si son dibujos lineales, gráficos o logotipos, mejor en formato PNG, valorando la posibilidad de usar lo que se denomina una paleta indizada, esto es, un truco de compresión para rebajar el tamaño de un archivo, simplemente usando menos colores que en la paleta original.

Los medios sociales suelen destruir por completo los metadatos de las imágenes, como hacen Facebook, Instagram y Twitter, y evitar así revelar información privada, como, por ejemplo, la posición geográfica. Flickr, en cambio, no tiene el componente social de otras plataformas; preserva todos los metadatos, por lo que, antes de publicar algo en esta plataforma, conviene valorar qué metadatos aceptamos compartir.

Situación 3. Quiero conservar las fotografías de mis vacaciones para poderlas recuperar dentro de unos años. ¿Qué debería tener en cuenta?

Las fotos forman una colección que tiende a crecer con el tiempo, y, por lo tanto, tiende a complicarse también la tarea de organizarlas. En consecuencia, el empeño que solemos poner en decidir qué interesa guardar, y qué no, suele ser laxo. Y las fotos que se guardan tendemos a organizarlas de forma rudimentaria, a menudo amontonadas en estructuras jerárquicas bastante simples, sin apenas subcarpetas.

Incluso en un contexto personal, la planificación es una tarea importante. Merece la pena detenerse a valorar qué usos prevemos hacer de ese material en el futuro y qué sistema de clasificación le conviene. Es común clasificarlas por años y luego por asuntos o por lugares geográficos, según cuáles sean las actividades vitales de cada persona.

El libro anterior de Jorge Franganillo, Gestión de información personal: integración mediante el correo electrónico, quería responder por qué conviene gestionar la información, mientras que Formatos digitales se centra más en cómo gestionarla y qué decisiones tomar. "Los dos libros son como las dos caras de una misma moneda: la gestión de nuestros activos digitales", señala el autor.