Un equipo de siete expertos publica la adaptación al catalán de los inventarios MacArthur-Bates

 

Un equipo de siete expertos publica la adaptación al catalán de los inventarios MacArthur-Bates

07/04/2022

La primera herramienta para evaluar las habilidades comunicativas tempranas en niños de habla catalana.

"Si su hijo o hija ya dice palabras, ¿recuerda cuál fue la primera y a qué edad?", "¿hace el gesto de 'sí' con la cabeza o pide silencio con el dedo delante de la boca?", "¿comprende o utiliza verbos como acabar, apagar o jugar?". Estas son algunas de las preguntas que tienen que responder madres, padres o tutores de niños y niñas de habla catalana, en la reciente adaptación de los inventarios MacArthur-Bates. Con las respuestas que den en los cuestionarios, los profesionales del desarrollo infantil podrán identificar las dificultades comunicativas y lingüísticas de estos niños y hacer su seguimiento, en los primeros años de vida. En el libro Inventaris del desenvolupament d'habilitats comunicatives MacArthur-Bates en català (Editorial UOC), siete expertos y expertas explican cómo se ha llevado a cabo la nueva adaptación de los test y cómo rellenarlos, contar las respuestas e interpretar los resultados.

La obra se dirige a profesionales con dedicación a la infancia, que necesiten una herramienta precisa y rigurosa de evaluación. "A partir de ahora, logopedas, psicólogos, pediatras, pedagogos, maestros o neurólogos podrán disponer de una referencia clara para situar el desarrollo comunicativo y lingüístico de los niños y niñas de lengua catalana en edades tempranas", afirma la doctora en Psicología Elisabet Serrat Sellabona, coautora de la obra e investigadora principal del grupo de investigación Lenguaje y Cognición de la Universidad de Girona (UdG).

Los lectores encontrarán los dos cuestionarios que forman parte de los inventarios MacArthur-Bates en catalán: el primero, para niños de entre 8 y 18 meses (CDI-I), para evaluar las primeras palabras y los gestos y acciones; y el segundo, entre 16 y 30 meses (CDI-II), en el que formulan preguntas sobre el léxico y la complejidad morfológica y sintáctica de los más pequeños. La guía de uso y manual técnico de los inventarios incluye también modelos de informe para poder presentar los resultados y los datos de referencia a fin de comparar las habilidades comunicativas de un niño o niña respecto a las de su mismo grupo de edad.

¿Por qué hacen falta unos inventarios en catalán?

Los inventarios MacArthur-Bates nacieron en los años noventa y, desde entonces, se han aprobado más de un centenar de versiones; solo en español, hay seis diferentes: español de México, de España, de Colombia, de Argentina… "La comunicación y, aún más, el lenguaje son un medio de gran diversidad cultural y, a pesar de que haya una estructura fundamental semejante, las diferencias léxicas y de usos iniciales son importantes", defiende uno de los coautores del libro, Miquel Serra i Raventós, catedrático jubilado de Psicología de la Universidad de Barcelona (UB). Concuerda con esta idea Anna Amadó Codony, también coautora: "no se trata solo de traducir de una lengua a otra. Las adaptaciones de los inventarios implican también una adecuación a las situaciones prototípicas y a los aspectos culturales de nuestro contexto", explica la doctora en Psicología y profesora de la UdG.

"Las habilidades cognitivas en general, pero las lingüísticas en particular, para cualquier edad o modalidad (lengua oral, escrita o de signos) no deberían evaluarse con instrumentos estandarizados o normativizados en otras lenguas", considera Elisabet Serrat. Por ejemplo, hacer una carantoña y un golpecillo cariñoso en la palma de la mano del niño o niña, mientras el adulto canturrea "Ralet, ralet, ralet, pica dineret", es un gesto típico solo de Cataluña. En cuanto al léxico, los más pequeños tendrán más familiaridad con comidas o animales de su ámbito territorial, como el oso pardo, y le quedarán lejos los bisontes, los coyotes, las mofetas o los castores. Por ello, la nueva versión de los inventarios "ha implicado adaptar totalmente el vocabulario y las formas lingüísticas a los usos y frecuencias de uso del catalán", aclara otra de las expertas que han participado en los inventarios MacArthur-Bates en catalán, Eva Aguilar-Mediavilla, doctora en Psicología, logopeda y profesora de la Universidad de las Illes Balears (UIB).

Llenar un vacío en los métodos de evaluación del lenguaje

La nueva adaptación de los inventarios responde a la necesidad de los profesionales de disponer de instrumentos de evaluación del lenguaje en catalán en menores de tres años: "en el ámbito catalán no contábamos con una herramienta que permitiera evaluarlo en estas edades y, por lo tanto, se utilizaban traducciones caseras de la versión española o directamente la versión en español cuando los niños eran de familias catalanohablantes", explican Llorenç Andreu, coautor e investigador principal del NeuroDevelop eHealth Lab del eHealth Center de la UOC y Mònica Sanz-Torrent, profesora catedrática de la Universidad de Barcelona (UB).

Tal como afirman los autores esta nueva versión puede ser muy útil en el ámbito clínico en hospitales maternoinfantiles, en los centros de atención precoz o en gabinetes logopédicos, y también en el ámbito de la investigación. Permite elaborar un perfil de desarrollo comunicativo de las criaturas, hacer una detección precoz de sus dificultades y llevar a cabo cribas y preselección de niños en el ámbito clínico y la investigación.

¿Y los niños bilingües?

Serrat Sellabona detalla que, en casos con niños y niñas que están en contacto con más de una lengua (catalán y español), podrá emplearse la nueva adaptación de los inventarios siempre que uno de los padres (madre o padre) hable con el niño en catalán. "Los resultados que presentamos en el libro muestran que los baremos también son útiles para los niños bilingües. Aun así, hay que tener en cuenta que, cuando hay un bilingüismo familiar (catalán - otra lengua), los niños aprenden dos lenguas al mismo tiempo y que solo los evaluamos en una".

1.400 respuestas y años de trabajo

La versión catalana ha requerido años de trabajo y la contribución de docenas de colaboradores, maestros y 1.400 madres y padres que han respondido los cuestionarios. La adaptación se ha llevado a cabo a partir de la versión original inglesa de los Estados Unidos, así como de las adaptaciones italiana, gallega, española de México y española de España.

Se recogieron las respuestas de miles de cuestionarios que respondieron familias de Cataluña, las Islas Baleares, el País Valenciano y Andorra. Gracias a los resultados obtenidos, se ofrecen los valores normativos para la interpretación de los resultados.